Intereses de demora en impagos por el Covid

Intereses de demora en impagos por el Covid

El interés de demora en operaciones comerciales desde 2018 hasta el primer semestre de 2021 se mantiene al 8% si no media pacto en contrario entre las partes.

Un impago puede afectar gravemente a su situación financiera y causarle problemas de liquidez. Por ello, los intereses de demora penalizan a aquellos deudores que no cumplen con sus obligaciones en el tiempo estipulado por el contrato.

Podríamos definir el interés moratorio de una deuda como aquella indemnización que se le impone a una persona (deudor) por el daño que ha producido frente al incumplimiento de una obligación dineraria.

Con el establecimiento de los intereses de demora se pretende dar una mejor respuesta a la naturaleza de la obligación y al justo equilibrio de los intereses en juego, y en definitiva a la plenitud de la tutela judicial, dentro del sistema general de responsabilidad . En otras palabras, se trata de evitar que el deudor se vea favorecido por el hecho de mantener en su patrimonio la cantidad adeudada, para obtener de ella los correspondientes frutos o intereses, en perjuicio del acreedor que se verá perjudicado por la tardía satisfacción de su crédito.

Entre empresas y con la Administración

En plena crisis económica, con un aumento exponencial de la morosidad de las empresas, y de algunas administraciones públicas, la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad en las operaciones comerciales, está de plena actualidad.

Y es que, es precisamente esa norma la que establece en su artículo 7 un interés de demora para el obligado al pago de la deuda dineraria surgida como contraprestación en operaciones comerciales

Artículo 7. Interés de demora.

1. El interés de demora que deberá pagar el deudor será el que resulte del contrato y, en defecto de pacto, el tipo legal que se establece en el apartado siguiente.

2. El tipo legal de interés de demora que el deudor estará obligado a pagar será la suma del tipo de interés aplicado por el Banco Central Europeo a su más reciente operación principal de financiación efectuada antes del primer día del semestre natural de que se trate más ocho puntos porcentuales.

Por tipo de interés aplicado por el Banco Central Europeo a sus operaciones principales de financiación se entenderá el tipo de interés aplicado a tales operaciones en caso de subastas a tipo fijo. En el caso de que se efectuara una operación principal de financiación con arreglo a un procedimiento de subasta a tipo variable, este tipo de interés se referirá al tipo de interés marginal resultante de esa subasta.

El tipo legal de interés de demora, determinado conforme a lo dispuesto en este apartado, se aplicará durante los seis meses siguientes a su fijación.

3. El Ministerio de Economía y Hacienda publicará semestralmente en el «Boletín Oficial del Estado» el tipo de interés resultante por la aplicación de la norma contenida en el apartado anterior.

El tipo de interés de demora en operaciones comerciales se aplicará a todos los pagos efectuados como contraprestación en las operaciones comerciales realizadas entre empresas, o entre empresas y la Administración, así como en las realizadas entre los contratistas principales y sus proveedores y subcontratistas.

Quedan fuera del ámbito de aplicación:

a) Los pagos efectuados en las operaciones comerciales en las que intervengan consumidores.

b) Los intereses relacionados con la legislación en materia de cheques, pagarés y letras de cambio y los pagos de indemnizaciones por daños, incluidos los hechos por entidades aseguradoras.

c) Las deudas sometidas a procedimientos concursales incoados contra el deudor, que se regirán por lo establecido en su legislación especial.

Los intereses de demora en las operaciones comerciales han quedado fijados en un 8 % por Resolución de 30 de diciembre de 2020, de la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional.

Para realizar el cálculo de intereses, aplicaremos una sencilla fórmula cuyo resultado será la cantidad que el deudor tendrá que pagar por la demora:

Interés de demora = (Cantidad adeudada) x (Días de retraso en el pago de la factura / 365) x (Tipo de interés de demora, el cual puede ser el estipulado en el contrato o, en su defecto, el interés legal/comercial).

Respecto a la próxima modificación de la Ley 3/2004, de 29 de diciembre, por la que se establecen medidas de lucha contra la morosidad tan solo decir que se incluye el concepto de “deuda pendiente de pago”, y se determina que forman parte de esta el principal reclamado, los impuestos, las tasas, los intereses de demora devengados y la indemnización por costes de cobro. Es decir, y a efectos prácticos, si un acreedor reclama mediante un procedimiento monitorio el importe de la deuda, podrá incluir todos y cada uno de los conceptos indicados anteriormente, cuestión que hasta ahora ha sido debatida en muchos Juzgados de Primera Instancia y que por supuesto, redundará en el resarcimiento económico de los perjuicios derivados del impago.

Entre particulares

Para poderlos reclamar el interés moratorio de una deuda entre particulares es necesario que:

1. La deuda haya vencido y se incumpla la fecha establecida de pago

2. Se haya establecido expresamente que la obligación devengará intereses

3. Se trate de una deuda dineraria y

4. No exista ningún pacto dónde se acuerde el perdón de los intereses.

El interés de demora de una deuda dineraria será el convenido por las partes y en su defecto se aplicará el interés legal, que sólo se podrá solicitar desde el momento en el que el acreedor le exija al deudor el cumplimiento de la obligación judicial o extrajudicialmente. La Ley de Presupuestos Generales del Estado establece para cada año, tanto el interés legal del dinero como el interés de demora, que para el 2021 es de 3,75%.

La mora en los contratos entre particulares se regula en el artículo 1100 y siguientes del Código Civil.

Si en el contrato no se dice nada sobre el interés de demora, es muy importante reclamar el pago de la deuda lo antes posible (bien extrajudicialmente o mediante demanda en el Juzgado), pues sólo entonces se podrán reclamar los intereses.

Igualmente, es imprescindible para que el Juzgado reconozca el interés moratorio de una deuda que se solicite expresamente la condena al pago en la demanda ya que de no hacerlo se quedará sin ellos.

Fiscalidad de los intereses de demora

A finales del 2020 el Tribunal Supremo ya puso negro sobre blanco al determinar la no sujeción de los intereses de demora abonados por la Administración Tributaria al efectuar una devolución de ingresos indebidos. Entendía y entiende que no existe una ganancia patrimonial, sino que se produce un reequilibrio, anulando la pérdida antes sufrida (STS N.º 1651/2020, de 3 de diciembre).

Así las cosas, todos aquellos contribuyentes que hayan tributado por este concepto en los últimos años tienen derecho a la devolución del ingreso indebido en IRPF salvo algunos casos, como por ejemplo, los obtenidos por los expropiados con motivo del retraso en la fijación del justiprecio.

Ya, en 2021, concretamente en una Sentencia del 8 de febrero, el Alto Tribunal ha vuelto a analizar la naturaleza de los intereses de demora, desde su consideración como gastos, cuando son exigidos por la Administración Tributaria al contribuyente, y ha determinado, además que sí son deducibles en el Impuesto sobre Sociedades.

La deducibilidad de los intereses de demora siempre ha sido un tema muy cuestionado. Se ha interpretado de forma diferente por parte de la Dirección General de Tributos, que los considera como gastos financieros deducibles frente a la Agencia Tributaria y al Tribunal Económico- Administrativo Central que opinan lo contrario.

Afortunadamente, la cuestión ha sido aclarada por el Tribunal Supremo cuando textualmente dispone que:

Los intereses legales de demora pagados por el contribuyente no son subsumibles en ninguno de los conceptos que tienen la consideración de fiscalmente no deducibles, conforme al artículo 14 del TRLIS y, concretamente, por su distinta categorización y naturaleza, en el apartado c) referido a las multas, sanciones penales y administrativas y recargos. Precisamente la inclusión de esos conceptos como gastos no deducibles y no así de los intereses legales de demora comporta, a sensu contrario, la exclusión de estos últimos a los mismos efectos.

Además, el carácter indemnizatorio (no sancionador) de los intereses legales de demora pagados por el contribuyente y su sustantividad respecto a los recargos en la normativa tributaria, no permite su asimilación a esos conceptos en razón a una supuesta causa común, esto es, la conducta ilícita del contribuyente a la que anuda su decisión la sentencia recurrida.

Afirma que no cabe identificar el simple incumplimiento de la obligación de ingresar el tributo dentro de plazo con el impago de la deuda liquidada dentro del período de pago voluntario y consiguiente iniciación del procedimiento de recaudación ejecutiva o con la comisión de una infracción tributaria o penal.

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01/06/21

Atentamente,

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De | 2021-06-01T15:44:50+00:00 1 junio 2021|Noticias|